sábado, 26 de junio de 2010

BIOGRAFÍA


Adelaida Rodríguez Garnica,Nació en San Vicente de Chucurí, en 1971. Licenciada en Lingüística y Literatura de la Universidad de la Sabana y Especialista en Computación para la Docencia de la Universidad Antonio Nariño. Docente, poeta y escritora de literatura infantil.
Ha participado como poeta invitada, en importantes eventos literarios departamentales y nacionales como la Muestra Regional de Poesía, Tercera Feria del Libro, Bucaramanga, 2000; Primer Encuentro Nacional de Talleres Literarios y Encuentro de Nueva Poesía Colombiana, Banco de la República, Cuarta Feria del Libro, Bucaramanga, 2002. Encuentro de literaturas regionales 'Las voces del río Magdalena', Séptima Feria del Libro [UNAB], Bucaramanga, 2009.
De su obra poética se ha publicado: 'Selección de Poemas', Dirección de Recreación, Cultura y Deportes, Alcaldía de San Vicente de Chucurí, 1994; 'Haciendo Huellas para la paz' [Antología], Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, Dirección de Infancia del Ministerio de Cultura, ROCIN, Fundación ICPROC, Alcaldía de San Vicente de Chucurí, 2002; 'Selección Poética: Lena Reza', [Antología] IX Encuentro de Mujeres Poetas, Cereté, 2002; 'Los Ausentes', Secretaría de Cultura, Alcaldía Municipal de San Vicente de Chucurí, 2003. Próxima a publicar 'Voy a Preguntarle' poemas para niños.

domingo, 20 de junio de 2010

ODA AL CUERPO AMADO

Sagrado cuerpo
en que sosiego mis sequías,
dame tus leches y tus mieles...
las frutas maduras de tu beso,
abre tus tesoros
a mis ojos anhelantes,
a mi lengua frenética que envuelve,
florece para mí
cada mañana,
desvístete de penas y de llanto,
cuelga tu luminosa sonrisa
en lo alto de la noche,
que mi barco por fin llegue a su puerto,
que mis hombros descansen en tu abrazo,
que tu sencilla desnudez hoy me embelese.
¡Oh! sagrado cuerpo,
cómo no amarte,
cómo no adorar tu lenguaje de silencios,
Cómo no poseerte
desde antes,
desde mis más secretos pensamientos,
cómo no descubrir entre tus formas,
el territorio sublime del deseo.
Eres tú y no otro,
el de siempre,
el que me ofrenda ricas dádivas
con derroche y con festejo.
¡Oh! amado cuerpo,
prodígame tu amparo,
tu inocencia perdida
en mis oficios férvidos,
la tibieza de tu piel acrisolada,
el poder de tu sortílega presencia.
Que nadie te blasfeme,
que nadie ose renegar de tus encantos,
pues mientras haya amor…
siempre serás el mismo.

ÁNGELES CAÍDOS


I
La luz se hizo ángel
y habitó entre nosotros.
En el abismo
como ángeles caídos,
renacemos con las alas heridas
y con la soledad clavada en el rostro.
Renacemos
para amarnos unos con otros,
desde la miseria de nuestros pecados.
Para acercarnos
con las manos olorosas a trigo,
abundantes de vida.
Sólo sentimos
el eco de las palpitaciones
del corazón humano,
dispuesto para nosotros
como lo está un reloj
para el tiempo no eterno.
II
Sin la sombra de Dios
nada resplandece.
Las palabras de nadie,
colapsan los edificios
de las frases triviales,
dichas para no decirse.
El mar
es una visión terrorífica,
infestada de barcos fantasmas.
Un báculo
se tiende a los suplicantes,
asidos a las contemplaciones.

III
El paraíso se abre...
Los ruidos de las bestias,
se confunden con los de las aguas.
Hombre, ángel, bestia,
desencadenan los furores celestiales...
Se hacen uno para siempre.

IV
Ágiles sin sus alas,
van los ángeles de belleza profana.
Desplumados
de mirada florida.
Calzan la pena,
enervan sus sentidos
en los placeres mundanos.
Bailan
nuevas danzas,
visten
nuevas ropas...ajenas a sí mismos.
Se acicalan
con la dicha
del que ya nada espera,
con la visión perdida
de lo que se ha tenido.
Se regodean
en sus primeros gustos.
¡Ah! los ángeles caídos,
ya libidinosos,
ya vencidos.
¡Ah! los ángeles caídos
de pieles manoseadas.
Se les ve destructores
y corruptos.
Inciertos
como las promesas...Taciturnos.
¿Quién conoce sus pesares
en las desolaciones?
¿Quiénes entre sus iguales
desmemoriados?

SE ME QUEDÓ EL AMOR

Se me quedó el amor
esperándote…
y mis brazos congelados
abrazaron tu sombra
que se iba sin llegar.
El adiós fue dicho
por mis labios,
que negaban su decir...
mil veces.
La razón doblegó
al corazón adolorido
que aceptó lo inaceptable.
Miré al horizonte…
ya no estabas,
y no te eché de menos,
porque nunca estuviste
para mí.

ABRAZANDO ESPEJISMOS



De vez en cuando
imaginamos amar...
para no morirnos de tristeza.
Nos hacemos expertos
en el difícil artede engañar el alma.
Graduados con honores
en la escuela de la vida,
decimos un TE AMO...
tan escueto,
que de nosotros se ríen las palabras.
Y damos besos,
y caricias,
y hacemos promesas,
enamorados simplemente del instante.
Pobre de nosotros,
emuladores de Cupido
sin verdaderas saetas.
Adoradores enceguecidos
de un amor aprisionado,
que se niega a salir
a nuestro antojo.
Somos esclavos
de nuestras propias pasiones.
Tejedores de redes,
que mueren atrapados
abrazando espejismos.
Seres carbonizados
por el delicioso fuego
que sirvió de abrigo.
Mas luego renegamos
del vino que bebimos,
sin siquiera
haber pasado la resaca.






miércoles, 19 de marzo de 2008

El rostro de Dios



El rostro de Dios…
tiene la blancura de las más altas montañas,
el amarillo del otoño que deshoja
los brazos de los árboles,
la negrura del carbón que se cuece entre las llamas,
el color de los trigales generosos
que se inclinan cargados
y se sueltan para llenar las manos vacías.

El rostro de Dios…
es un hermoso paisaje de rasgos insondables,
un ramillete de gestos bondadosos,
miles de trazos,
miles de líneas que confluyen
para recrear el eterno imaginario.

Parece que le vieras
aún sin verle,
parece que le vieras
en las caras de otros,
casi logras describirle
pero sus ojos se esconden,
su sonrisa no es su sonrisa aunque lo sea,
sus cejas…
son una selva de tonos
y aquella nariz
tiene la belleza de todas las etnias.

¡Cómo me encanta mirarle!,
cómo me encanta descubrirle…
en todas las cosas,
en todos los sitios,
en todos los seres.

El rostro de Dios
es una visión universal.

martes, 18 de marzo de 2008

Te pareces a mí


Te pareces a mí aunque seas hombre
y no es porque llevemos pantalones.

Te pareces en los ojos,
ansiosos detallan cada cosa.

Te pareces en la boca,
ambas besan al sentirse amorosas.

Te pareces en la risa,
brota espontánea, no la forjas.

Te pareces en las manos,
no tocan y se alejan, se desbordan.

Te pareces en el alma,
tan intesa, agridulce y juguetona.

Te pareces,
en la casa y el trabajo, en el fracaso y la gloria.

Te pareces...
Tu masculinidad sólo radica en las hormonas.